Preparar un concierto no es solo cuestión de cables y amplificadores: es prever lo que puede fallar y tener todo bajo control antes de que empiece el show.
Como técnico de backline, he aprendido que un buen checklist puede marcar la diferencia entre un evento fluido y un caos en mitad del directo. Por eso, aquí comparto los puntos que siempre reviso antes de cada presentación.
Revisión básica antes de salir al evento
- Instrumentos afinados y revisados: cuerdas nuevas si es necesario, pastillas limpias y sin ruidos, ajustes de mástil y acción.
- Accesorios a mano: púas, baquetas, correas, afinadores, cables de repuesto, pilas o baterías cargadas.
- Equipos de respaldo: llevar al menos un ampli de reserva o pedales que puedan sustituirse rápido.
- Etiquetado y organización: cada estuche debe estar bien identificado y los cables enrollados correctamente.
Durante la prueba de sonido
- Chequeo de líneas y conexiones: cada canal debe sonar limpio, sin ruidos ni zumbidos.
- Verificar el monitoreo: importante que el artista escuche lo que necesita, sin saturaciones.
- Repasar cambios de instrumentos si los hay: tener todo a mano para evitar confusiones en directo.
Y por si acaso… imprevistos
Siempre llevo un “kit de emergencia”: gaffer, cinta aislante, adaptadores, multímetro, linterna, destornilladores y un alargador más de lo que creo que voy a necesitar.
El objetivo no es solo que el show arranque, sino que termine sin fallos.
Conclusión
Un buen técnico de backline no solo sabe montar, sino anticiparse. Un checklist técnico es tu mejor herramienta para que los músicos puedan confiar en que, al menos por tu parte, todo va a salir bien.